Historia

Cuando en Agosto de 1903 se conceden a Cádiz los estudios de grado superior para la Escuela de Artes e Industrias se alcanzaba una antigua aspiración de la sociedad gaditana, consciente de su importancia e indudable trascendencia, ya que desde el siglo precedente abogaba por la implantación de tales estudios en nuestra capital.

Cuando en Agosto de 1903 se conceden a Cádiz los estudios de grado superior para la Escuela de Artes e Industrias se alcanzaba una antigua aspiración de la sociedad gaditana, consciente de su importancia e indudable trascendencia, ya que desde el siglo precedente abogaba por la implantación de tales estudios en nuestra capital.

Ya en las Actas Capitulares del Ayuntamiento de Cádiz del año 1852, podemos leer que el 1º de Octubre se abre en Cádiz la Escuela Industrial de Comercio y Náutica, entonces bajo el patrocinio de la Diputación Provincial y el Ayuntamiento, quedando pendiente para más adelante el establecimiento de la enseñanza industrial como un logro imprescindible a conseguir.

Así, vemos que el insigne Don Vicente Rubio y Díaz, Ingeniero Industrial, honrado con una calle gaditana, primer director del Instituto Columela, obtuvo la cátedra de Química Aplicada en la ya existente Escuela Industrial a principios de 1860, cátedra que mantuvo hasta su fallecimiento ocurrido en 1900; por lo que no pudo llegar a ver su Escuela Elemental de Industrias y Bellas Artes como Escuela Superior.

Una de las entidades gaditanas que más insistió y trabajó en la necesidad de contar con los estudios de ingeniería industrial, fue nuestra Cámara de Comercio, Industria y Navegación, sobre todo a partir del año 1900, a instancias de sus consejeros Adolfo García Cabezas y Fernando Portillo que llevaron el peso de la petición.

Por fin, en la sesión del 20 de Agosto de 1903, se da lectura a un telegrama dirigido al señor Ministro de Instrucción Pública rogándole que resolviera afirmativamente la petición del Ayuntamiento y de la Diputación Provincial para que se declarase Superior la Escuela de Artes e Industrias de esta capital; leyéndose a continuación la contestación telegráfica del Ministro en sentido satisfactorio.

La nueva Escuela Superior, cuyo primer director fue Don Pedro Mayoral, contaba en sus planes de estudio con diversas secciones, de las cuales las más interesantes para nosotros serían las de los Estudios Profesionales de Peritos Mecánicos –Eléctricos, Peritos en Construcción Naval, Peritos Químicos Industriales y Aparejadores, además de la rama de Metalistería relativa a las Enseñanzas Especiales Industriales.

Estos estudios se realizan con pleno éxito y, transcurridos siete años, pasa a denominarse Escuela Industrial y de Artes y Oficios.

En 1924, durante la dictadura de Primo de Rivera, se separan los estudios Industriales de los de Artes y Oficios y, dos años más tarde, los estudios de Aparejador pasan a depender directamente de la Escuela Superior de Arquitectura de Sevilla. Luego, con el advenimiento de la Segunda República, nuestra Escuela Industrial adopta el nombre de Escuela Superior de Trabajo.

Como se sabe, la Escuela estaba situada en el gaditanísimo callejón del Tinte, ocupando el mismo edificio que desde 1900 disfrutaba la primitiva Escuela de Artes e Industrias.

En el curso 1935-1936, siendo director Don Manuel López González, se suspendieron los estudios con motivo de la Guerra Civil, reanudándose varios años después, según una Orden del 23 de Junio de 1945, con la denominación de Escuela de Peritos Industriales y Maestría Industrial, ahora bajo la dirección de Don Germán Muñoz Beato, el cual se mantuvo en este cargo hasta 1962.

De 1943 a 1945, fue director Pedro Ogalla Torres, que ocasionalmente también lo fue, otras veces, en períodos vacacionales por ausencia del titular. En este último caso, estuvieron también Jesús Ágreda del Castillo, Carlos Llompart y Juan Carlos García de Sola, a finales de los años veinte.

La reapertura de la Escuela en 1945 cuenta únicamente con la especialidad de Mecánica, echándose de menos otras especialidades demandadas por la propia Escuela ante las exigencias técnicas y empresariales que urgían para el desarrollo de nuestra Bahía.

Así pues, se considera esencial el restablecimiento de los estudios de Peritos Electricistas y Químicos, impartidos con anterioridad a la Guerra Civil, imprescindibles para el buen progreso de nuestra industria naval, repartida fundamentalmente entre los Astilleros de Cádiz, la Factoría de Matagorda y la Empresa Nacional Bazán, e incluyendo todas las múltiples empresas auxiliares que irían apareciendo impulsadas por el tesón y trabajo de las sucesivas promociones de la Escuela de Peritos.

Durante la etapa de Don Germán Muñoz, con el progresivo aumento del número de alumnos, se subraya e insiste en la necesidad de ampliación de los espacios docentes, compartidos con la Maestría Industrial, y se pide como meta final la construcción de una nueva Escuela que respondiera a las exigencias de la ciencia moderna.

Los esfuerzos de Don Germán se vieron culminados el 5 de Noviembre de 1962 con la inauguración, por parte del Ministro de Educación y Ciencia Don Manuel Lora Tamayo, del flamante edificio de Sacramento 82 como Escuela de Peritos Industriales compartida, durante muchos años, con la nueva Escuela de Peritos Navales.

Ese mismo año es nombrado director Don Miguel Borrero Vázquez, que cubre la etapa más larga al frente de la Escuela, hasta su jubilación en 1990.

Considerando los méritos de su predecesor, el Claustro de Profesores le dedicó una placa, situada en la actual Sala de Profesores, como merecido homenaje de reconocimiento a su incansable y acertada labor, fechada en el día de la inauguración del nuevo centro.

Según la Ley de Ordenación de Enseñanzas Técnicas de 1964, la Escuela de Peritos pasa a denominarse Escuela de Ingenieros Técnicos Industriales y se crea la Especialidad de Electricidad con sus secciones de Electrónica Industrial y Máquinas Eléctricas, y se amplía la especialidad de Mecánica con la sección de Construcción de Maquinaria.

Como podemos ver, afortunadamente, la amplitud de espacio del nuevo local se ve pronto acompañada con el deseado aumento de nuevas especialidades.

En el curso del 68 se cuenta con la sección de Estructuras e Instalaciones Industriales dentro de la Especialidad de Mecánica.

En el año 1972 se ordena por Real Decreto que todo centro universitario debe adscribirse a una Universidad, con lo que se produce nuestra integración en la Universidad de Sevilla, con el nuevo nombre de Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Industrial.

En atención a los grandes méritos reconocidos en Don Miguel Borrero, el Claustro de Profesores propone por unanimidad la concesión de la Orden de Alfonso X el Sabio en su sección especial al mérito docente, según consta en Acta de 9 de Diciembre de 1974.

El 30 de Octubre de 1979 la Escuela pasa a formar parte de la Universidad de Cádiz, coincidiendo con la creación de esta Universidad.

Siguiendo con la ampliación de nuestros estudios, en el año siguiente, se incorpora en la Especialidad de Electricidad la sección de Centrales y Redes. Y en el primer trimestre de 1988 se incorporan los estudios para Diplomatura en Informática, con sus dos secciones de Gestión y Sistemas Físicos, con lo que dada la variedad de carreras impartidas en nuestra Escuela pasa a denominarse Escuela Universitaria Politécnica.

Tras 28 años en la dirección de la Escuela y por llegar a la edad de jubilación, es sustituido Don Miguel Borrero Vázquez por el profesor Don Enrique Díaz Arozamena, bajo cuyo mandato, en el curso 1995/96, se implantan los estudios de segundo ciclo de Ingeniero de Organización Industrial, por lo que la Escuela toma la actual denominación de Escuela Superior de Ingeniería de Cádiz.

En la actualidad y desde 1998, rige los destinos de la Escuela Don Miguel Pastor Sánchez, contando con las titulaciones de Ingeniero de Organización Industrial, Ingeniero Técnico Industrial con las especialidades en Mecánica, en Electricidad y en Electrónica Industrial e Ingeniero Técnico en Informática de Gestión.

En el año 1994, se implanta en la Universidad de Cádiz el primer Programa de Doctorado conducente a la obtención del Título de Doctor Ingeniero. En dicho programa, la ya Escuela Superior de Ingeniería tiene una elevada participación. De hecho, el primer Doctor Ingeniero por la Universidad de Cádiz defiende su Tesis Doctoral en nuestra Escuela.

Esta titulación, unida a la actividad ya existente en tareas de investigación en la Escuela, provoca el desarrollo y potenciación de diferentes grupos de Investigación que, en los últimos años, han visto refrendada su labor con la concesión de diversos Proyectos de Investigación con financiación pública, tanto por la administración central como por la autonómica.

La Investigación desarrollada en nuestra Escuela tiene una vocación de acercamiento inmediato a los problemas de nuestro entorno socioeconómico. Por esta razón, los distintos grupos existentes en la misma, dirigen su atención a líneas de trabajo que deben considerarse como de investigación aplicada, en un marco de colaboración con las empresas de la Bahía de Cádiz y Andalucía Occidental.

Sobre la base de esta colaboración surge otra de las grandes vías de servicio de nuestra Escuela a la sociedad. Así, se presta una especial atención al apoyo tecnológico a distintas empresas. En la actualidad, son más de 45 las empresas, tanto grandes como PYMEs, beneficiadas por esta labor. En un futuro próximo, los acuerdos inmediatos con la Confederación de Empresarios de Cádiz y con la Fundación Universidad Empresa de la Bahía de Cádiz permitirán extender estos servicios a un mayor número de empresas. De igual forma, actualmente se trabaja en la potenciación de la transferencia tecnológica desarrollada en nuestra Escuela a través del desarrollo de un Proyecto para el Análisis de la Viabilidad de Patentes de Proyectos Fin de Carrera y otro para el Estudio de las Oportunidades de Negocio que permitan impulsar el primer empleo de nuestros egresados.

En este recorrido a lo largo de los cien años de evolución de los estudios de Ingeniería vemos los progresos conseguidos con las sucesivas ampliaciones y titulaciones de los planes de estudio, consecuencia de la creciente demanda del alumnado y de la sociedad mercantil y empresarial.

Ya en las Actas Capitulares del Ayuntamiento de Cádiz del año 1852, podemos leer que el 1º de Octubre se abre en Cádiz la Escuela Industrial de Comercio y Náutica, entonces bajo el patrocinio de la Diputación Provincial y el Ayuntamiento, quedando pendiente para más adelante el establecimiento de la enseñanza industrial como un logro imprescindible a conseguir.

Así, vemos que el insigne Don Vicente Rubio y Díaz, Ingeniero Industrial, honrado con una calle gaditana, primer director del Instituto Columela, obtuvo la cátedra de Química Aplicada en la ya existente Escuela Industrial a principios de 1860, cátedra que mantuvo hasta su fallecimiento ocurrido en 1900; por lo que no pudo llegar a ver su Escuela Elemental de Industrias y Bellas Artes como Escuela Superior.

Una de las entidades gaditanas que más insistió y trabajó en la necesidad de contar con los estudios de ingeniería industrial, fue nuestra Cámara de Comercio, Industria y Navegación, sobre todo a partir del año 1900, a instancias de sus consejeros Adolfo García Cabezas y Fernando Portillo que llevaron el peso de la petición.

Por fin, en la sesión del 20 de Agosto de 1903, se da lectura a un telegrama dirigido al señor Ministro de Instrucción Pública rogándole que resolviera afirmativamente la petición del Ayuntamiento y de la Diputación Provincial para que se declarase Superior la Escuela de Artes e Industrias de esta capital; leyéndose a continuación la contestación telegráfica del Ministro en sentido satisfactorio.

La nueva Escuela Superior, cuyo primer director fue Don Pedro Mayoral, contaba en sus planes de estudio con diversas secciones, de las cuales las más interesantes para nosotros serían las de los Estudios Profesionales de Peritos Mecánicos –Eléctricos, Peritos en Construcción Naval, Peritos Químicos Industriales y Aparejadores, además de la rama de Metalistería relativa a las Enseñanzas Especiales Industriales.

Estos estudios se realizan con pleno éxito y, transcurridos siete años, pasa a denominarse Escuela Industrial y de Artes y Oficios.

En 1924, durante la dictadura de Primo de Rivera, se separan los estudios Industriales de los de Artes y Oficios y, dos años más tarde, los estudios de Aparejador pasan a depender directamente de la Escuela Superior de Arquitectura de Sevilla. Luego, con el advenimiento de la Segunda República, nuestra Escuela Industrial adopta el nombre de Escuela Superior de Trabajo.

Como se sabe, la Escuela estaba situada en el gaditanísimo callejón del Tinte, ocupando el mismo edificio que desde 1900 disfrutaba la primitiva Escuela de Artes e Industrias.

En el curso 1935-1936, siendo director Don Manuel López González, se suspendieron los estudios con motivo de la Guerra Civil, reanudándose varios años después, según una Orden del 23 de Junio de 1945, con la denominación de Escuela de Peritos Industriales y Maestría Industrial, ahora bajo la dirección de Don Germán Muñoz Beato, el cual se mantuvo en este cargo hasta 1962.

De 1943 a 1945, fue director Pedro Ogalla Torres, que ocasionalmente también lo fue, otras veces, en períodos vacacionales por ausencia del titular. En este último caso, estuvieron también Jesús Ágreda del Castillo, Carlos Llompart y Juan Carlos García de Sola, a finales de los años veinte.

La reapertura de la Escuela en 1945 cuenta únicamente con la especialidad de Mecánica, echándose de menos otras especialidades demandadas por la propia Escuela ante las exigencias técnicas y empresariales que urgían para el desarrollo de nuestra Bahía.

Así pues, se considera esencial el restablecimiento de los estudios de Peritos Electricistas y Químicos, impartidos con anterioridad a la Guerra Civil, imprescindibles para el buen progreso de nuestra industria naval, repartida fundamentalmente entre los Astilleros de Cádiz, la Factoría de Matagorda y la Empresa Nacional Bazán, e incluyendo todas las múltiples empresas auxiliares que irían apareciendo impulsadas por el tesón y trabajo de las sucesivas promociones de la Escuela de Peritos.

Durante la etapa de Don Germán Muñoz, con el progresivo aumento del número de alumnos, se subraya e insiste en la necesidad de ampliación de los espacios docentes, compartidos con la Maestría Industrial, y se pide como meta final la construcción de una nueva Escuela que respondiera a las exigencias de la ciencia moderna.

Los esfuerzos de Don Germán se vieron culminados el 5 de Noviembre de 1962 con la inauguración, por parte del Ministro de Educación y Ciencia Don Manuel Lora Tamayo, del flamante edificio de Sacramento 82 como Escuela de Peritos Industriales compartida, durante muchos años, con la nueva Escuela de Peritos Navales.

Ese mismo año es nombrado director Don Miguel Borrero Vázquez, que cubre la etapa más larga al frente de la Escuela, hasta su jubilación en 1990.

Considerando los méritos de su predecesor, el Claustro de Profesores le dedicó una placa, situada en la actual Sala de Profesores, como merecido homenaje de reconocimiento a su incansable y acertada labor, fechada en el día de la inauguración del nuevo centro.

Según la Ley de Ordenación de Enseñanzas Técnicas de 1964, la Escuela de Peritos pasa a denominarse Escuela de Ingenieros Técnicos Industriales y se crea la Especialidad de Electricidad con sus secciones de Electrónica Industrial y Máquinas Eléctricas, y se amplía la especialidad de Mecánica con la sección de Construcción de Maquinaria.

Como podemos ver, afortunadamente, la amplitud de espacio del nuevo local se ve pronto acompañada con el deseado aumento de nuevas especialidades.

En el curso del 68 se cuenta con la sección de Estructuras e Instalaciones Industriales dentro de la Especialidad de Mecánica.

En el año 1972 se ordena por Real Decreto que todo centro universitario debe adscribirse a una Universidad, con lo que se produce nuestra integración en la Universidad de Sevilla, con el nuevo nombre de Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Industrial.

En atención a los grandes méritos reconocidos en Don Miguel Borrero, el Claustro de Profesores propone por unanimidad la concesión de la Orden de Alfonso X el Sabio en su sección especial al mérito docente, según consta en Acta de 9 de Diciembre de 1974.

El 30 de Octubre de 1979 la Escuela pasa a formar parte de la Universidad de Cádiz, coincidiendo con la creación de esta Universidad.

Siguiendo con la ampliación de nuestros estudios, en el año siguiente, se incorpora en la Especialidad de Electricidad la sección de Centrales y Redes. Y en el primer trimestre de 1988 se incorporan los estudios para Diplomatura en Informática, con sus dos secciones de Gestión y Sistemas Físicos, con lo que dada la variedad de carreras impartidas en nuestra Escuela pasa a denominarse Escuela Universitaria Politécnica.

Tras 28 años en la dirección de la Escuela y por llegar a la edad de jubilación, es sustituido Don Miguel Borrero Vázquez por el profesor Don Enrique Díaz Arozamena, bajo cuyo mandato, en el curso 1995/96, se implantan los estudios de segundo ciclo de Ingeniero de Organización Industrial, por lo que la Escuela toma la actual denominación de Escuela Superior de Ingeniería de Cádiz.

En la actualidad y desde 1998, rige los destinos de la Escuela Don Miguel Pastor Sánchez, contando con las titulaciones de Ingeniero de Organización Industrial, Ingeniero Técnico Industrial con las especialidades en Mecánica, en Electricidad y en Electrónica Industrial e Ingeniero Técnico en Informática de Gestión.

En el año 1994, se implanta en la Universidad de Cádiz el primer Programa de Doctorado conducente a la obtención del Título de Doctor Ingeniero. En dicho programa, la ya Escuela Superior de Ingeniería tiene una elevada participación. De hecho, el primer Doctor Ingeniero por la Universidad de Cádiz defiende su Tesis Doctoral en nuestra Escuela.

Esta titulación, unida a la actividad ya existente en tareas de investigación en la Escuela, provoca el desarrollo y potenciación de diferentes grupos de Investigación que, en los últimos años, han visto refrendada su labor con la concesión de diversos Proyectos de Investigación con financiación pública, tanto por la administración central como por la autonómica.

La Investigación desarrollada en nuestra Escuela tiene una vocación de acercamiento inmediato a los problemas de nuestro entorno socioeconómico. Por esta razón, los distintos grupos existentes en la misma, dirigen su atención a líneas de trabajo que deben considerarse como de investigación aplicada, en un marco de colaboración con las empresas de la Bahía de Cádiz y Andalucía Occidental.

Sobre la base de esta colaboración surge otra de las grandes vías de servicio de nuestra Escuela a la sociedad. Así, se presta una especial atención al apoyo tecnológico a distintas empresas. En la actualidad, son más de 45 las empresas, tanto grandes como PYMEs, beneficiadas por esta labor. En un futuro próximo, los acuerdos inmediatos con la Confederación de Empresarios de Cádiz y con la Fundación Universidad Empresa de la Bahía de Cádiz permitirán extender estos servicios a un mayor número de empresas. De igual forma, actualmente se trabaja en la potenciación de la transferencia tecnológica desarrollada en nuestra Escuela a través del desarrollo de un Proyecto para el Análisis de la Viabilidad de Patentes de Proyectos Fin de Carrera y otro para el Estudio de las Oportunidades de Negocio que permitan impulsar el primer empleo de nuestros egresados.

En este recorrido a lo largo de los cien años de evolución de los estudios de Ingeniería vemos los progresos conseguidos con las sucesivas ampliaciones y titulaciones de los planes de estudio, consecuencia de la creciente demanda del alumnado y de la sociedad mercantil y empresarial.

Actualmente cuenta con un nuevo edificio cerca del Campus de Puerto Real,
que esperamos cubra las necesidades tanto del personal como el alumnado.